2/2/07

La piel de arcilla

El retablo de la capilla del Santísimo en la Catedral de Mallorca se presenta hoy. Las imágenes de la obra de Miquel Barceló nos permiten contemplar la maravilla de esa piel de arcilla quebrada, especie de Altamira que en vez de bisontes representa peces bíblicos o la luz oscura de Gaudí o la curiosa proporción de un Cristo convertido en pintor o viceversa.

La historia parece sacada de algún capítulo en los que Gombrich relata momentos apasionantes del Renacimiento en su famoso libro Historia del Arte. Me imagino a Barceló tal como debió afrontar Miguel Ángel la Capilla Sixtina, agotado en un andamio. Hasta el enterramiento en la capilla del obispo promotor del retablo recuerdan aquellas historias.

Barceló es uno de esos tipos al que estudian en las universidades a pesar de que él no estudió en ellas. La Universidad para esos casos se suele enmendar a si misma y concede títulos como el doctorado honoris causa (ayer se lo dieron a él) no vaya a ser que alguien cuestione en qué pudo fallar un sistema educativo que no creó espacio en el que una personalidad brillante pudiese desarrollarse. O peor, que luego alguien vaya más allá en la pregunta y lo deje sólo en un en qué falla el sistema educativo.

Pero lo más curioso no es esa capacidad autodidacta, que creo que es bastante común, sino el haber centrado el interés en la piel interior de una estructura y no en una colosal estructura, en los tiempos en los que el síndrome Guggenheim sigue al orden del día esto es un hito importante. Josep Lluís Mateo dice esto "Creen que con un bonito edificio revitalizarán toda la ciudad y lo que sucede es al contrario: el resultado no suele ser bonito sino déjà vu y la provincianizan. Sólo funcionó en Bilbao y es difícilmente repetible" y parece que lo dice pensando en proyectos como el Calatrava de Oviedo. A pesar de las duras y razonables críticas que se hacen, soy partidario de concederle una oportunidad al edificio para ver que pasa cuando se termine pero creo que Barceló posiciona a Mallorca y Calatrava dudo que haga lo mismo con Oviedo.

Al menos en mi mapamundi personal Mallorca ya figura, antes no. Los recursos que tengo para viajar son escasos y tampoco persigo el d0n de la ubicuidad pero la verdad es que pensar en lugares tan despaisajados (esta palabra creo que no existe pero se entiende) como Andtrax me da tanto pánico como el propio Barceló comentaba en una entrevista reciente. Por empatía, si fuese mallorquín no creo que me acercase a Oviedo a ver el futuro Palacio de Congresos... me gustan más otros modelos por ejemplo tengo envidia del museo de arte moderno de León del que me interesa su contenido, su cambiante contenido y su labor divulgativa además de su energía e innovación. Me interesan las ciudades que empiezan a descubrir su personalidad, que se reinventan. Todas las ciudades se transforman y normalmente para bien, sobre todo en 15 años (por buenos que hayan sido al principio, que lo fueron), pero a lo mejor ahora hay que escoger globalización y personalidad frente a provincianismo. Es un comentario excesivamente político, lo reconozco, pero también es políticamente incorrecto (repito por buenos que hayan sido).

Pero para terminar ya... me queda una duda ¿habrá un síndrome Barceló? Eso espero, pero no como síndrome sino como idea que inspire a los distintos lugares a desarrollar proyectos únicos, no a calcarlos como moda.

No hay comentarios: