19/2/07

Las tijeras del colibrí

Salvo excepciones no hablo en ascensores, taxis y peluquerías; lo que me convierte en una mala persona porque la disculpa de la timidez en estos casos no vale aunque sea cierta. Pensado racionalmente es una tontería evitar la conversación en estos lugares: los ascensores son puntos de encuentro de distancias cortas dónde la conversación puede ser más intensa, los taxistas son -como es sabido- fuentes inagotables de saber y los peluqueros son el reflejo de la dualidad de la vida porque tienen gran gusto estético a pesar de leer la interviú.

En mi caso no charlar en estos lugares es más grave porque no deja de tener su mérito evitar estas situaciones y a la vez abrir un blog para conversar, tengo la dualidad del peluquero pero de otro modo. El caso es que anécdotas de ascensores no tengo ninguna reciente porque las técnicas avanzadas para evitar encuentros con los vecinos ya están muy desarrolladas. Pero si tengo anécdotas de taxi y peluquería, las dos en espacio de dos o tres días (algo que espero que suceda cada 35 años, como el paso de un cometa).

A un taxista le puedes hablar de cualquier cosa, escuchan mucho la radio e intervienen con una opinión muy formada. Siempre toman partido, en una mezcla entre cultura radiofónica y experiencia vital. Lo que pasa es que son un poco fachas así que vale más dirigir la conversación por otros derroteros que no sean los que marquen la actualidad. Como con los taxistas es imposible a veces no conversar lo mejor es dirigir la conversación y sacarles algo de información provechosa. La última vez aproveché para preguntar por restaurantes y el taxista en ese sentido funciona mejor que un GPS porque un GPS te los situaría pero no te daría los detalles de la carta, el taxista te los da con recomendaciones en un radio amplio de hasta 25 kilómetros (calculé).

Con el peluquero es más fácil, si te conoce y sabe que eres de esos que no hablan apenas te dirigen la palabra. Al que voy dice, muy cordial, ¿Qué lo quieres al 3 o a al 4? y respondo según el día que tenga, el 3 si estoy muy autocrítico. Poco más hablamos y como es perro viejo lo entiende bien. Entonces sino hablas puedes entretenerte en pensar cualquier sobre cualquier cosa, esta última vez me entretuve en observar la tijera. La tijera de un peluquero es como un colibrí, está un instante suspendida en el aire dando tijeretazos y de repente se acerca y mete el corte. Me parece imposible alcanzar una destreza así, puedo llegar a aproximarme a la rapidez de corte de un cocinero con la cebolla pero lo de los peluqueros es imposible y mucho más bello.

Quiero decir con todo esto que, al margen del debate sobre la buena o mala educación o el ser más o menos asocial, a veces callar es importante porque también aporta y que nunca sabes si te pierdes algo al hablar o al callar.

5 comentarios:

M. Imbelecio Delatorre dijo...

hola, factoría7gritos.

Sí. ¿por qué todos los taxistas escuchan la COPE? Es una de esas preguntas a las que sociólogos y filósofos no saben dar respuesta.

Que sepas que para mí es un honor que me enlaces desde tu blog, y yo te devuelvo el favor desde el modestísimo mío.

:) nos vemos. te deseo lo mejor.

factoria7gritos dijo...

Gracias por tu comentario. Para mi también es un honor, me gusta mucho tu blog (por eso lo enlacé) :-)

Sergio dijo...

¿ Qué decir ? Sólo que tienes toda la razón. Estamos perdiendo cada vez más, si es que algún día existió en este país, la capacidad de escuchar. Una conversación entre españoles, y no sólo en España, por el poco mundo que conozco, es una competición por lograr meter baza en la que tu interlocutor no es más que un molesto individuo que con su cháchara te impide hablar a ti. Hay que recuperar la capacidad de escuchar, y de aprender, y de captar en nuestro entorno puntos de vista diferentes al nuestro, y, por definición, enriquecedores...

Manda narices que esto lo diga un ansioso como yo, que la máxima espera que soporta para nada se mide en milésimas de segundo, antes de agobiarse... Soy como esos curas que te indican que hagas lo que te predican, y no lo que ellos hacen, sigh.

Trataré de mejorar... factoria7gritos, échame una mano con terapia conductista: si alguna vez me ves interrumpiéndote a mitá de tu primera frase, me das una colleja. Repítase el procedimiento hasta obtener resultados positivos :-)

Nos vemos en el mail, mañana tendré mogollón de curro en la mayor localidad de nuestra región por habitantes, pero soy capaz de encontrar la forma de enviarte mi correito diario (mínimo) de rompecojones impenitente.... A ti y a Montse, claro :-)

factoria7gritos dijo...

Bueno a mi como me encanta callar y escuchar (a veces también hablar demasiado, es verdad) no me importa que hables :-) manda los correos que quieras y eso si te daré alguna colleja pero sólo por putear.... ya que me das permiso je,je,je

Sergio dijo...

Eso sí, con una condición, para darme collejas sólo por putear, primero hay que superar (andando) la cota 2000 metros, je, je... Que luego te malacostumbras y me zurras frívolamente xD

Por cierto, ¿ hallaste el mapa topográfico ? ¿ A qué altura está La Mortera ?

Saludinos.