13/3/08

Reaccionar a tus propios comentarios

La responsabilidad de escribir sobre determinadas cosas, hacen que volver a escribir más adelante sobre otras parezca un ejercicio de frivolidad. La última vez que sentí algo así de forma muy importante fue con el comentario no soy optimista de la voluntad. Me costó mucho reaccionar a mis propios comentarios, ¿qué sentido tenía hablar de lo demás? Algo así me ocurre ahora después del post sobre Isaías, la responsabilidad me pesa. Seguramente es porque la tristeza evapora el optimismo más que ningún otro sentimiento.

Lo reconozco, a veces he obviado comentar algunos temas por esta razón, por intentar sacar un lado positivo a través del cual avanzar, a la vez que dedicar esfuerzos a cambiar las cosas. Pero, claro hay cosas que por mucho que quieras no puedes callarte, ni si quiera a ti mismo. Porque al final, es cierto, la mayoría de las veces conversamos con nosotros mismos: nos intentamos aclarar para tomar decisiones.

En momentos así, duros, se echan de menos más voces... más manos. Algo para recuperar el optimismo, motor para cambiar las cosas. La clave es que las "cosas" no paran de cambiar, no pararán nunca, nunca serán definitivas ni las soluciones ni los problemas ni las oportunidades pero la traba es cuando aparecen los retrocesos o esa sensación horrible de empezar desde cero que tiene que ser, ojalá, un espejismo.

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