Este año una serie de amigos/as participamos en la
San Silvestre de Oviedo como colofón a unos meses de entrenamientos semanales con muy buenos resultados. Nuestra reunión de todos los lunes bajo el reclamo de "EPV" (suena a equipo pero significa "
Ejercito de Pancho Villa" porque es a lo que más nos parecemos) resulta divertida pero al mirar hacia atrás la verdad es que mejoramos mucho (pasar de no llegar a correr 5 minutos seguidos a correr, al menos, 40) y
no es tan difícil.
Aunque lo pasamos muy bien, como participante también quiero dejar constancia de una crítica que ya intuía que iba a hacer (con el propósito de que sirva para no repetir errores y mejorar): La planificación deportiva local no cesa en el empeño por acabar con los símbolos -sobre todo
si son deportivos-. En un
contexto general tan satisfactorio, ni adrede parece fácil organizar tan mal una San Silvestre:
-
La San Silvestre más impopular. El Ayuntamiento de Oviedo insiste en el carácter popular pero la participación es cada año más baja (Oviedo pasa ahora a ser la tercera carrera por detrás de Gijón y Avilés):
- y es que se cobró 2€ por participar en concepto de gastos de organización destinados a una empresa privada (se llegó a ver incluso alguna camiseta que ponía "Yo no pago por correr".),
- el plazo de inscripción fue muy reducido,
- se cambió el lugar de inscripción,
- para aparecer en la clasificación era necesario un chip con una alta fianza de 10€,
- dicho chip se recogía otro día -por lo que la inscripción tenía que hacerse en dos días diferentes-
- y no hubo premios económicos para los primeros clasificados.
- Aún así
un altísimo porcentaje de gente corrió sin dorsal (a simple vista se podía saber más o menos por el color de las camisetas, la regalada por un patrocinador era roja) y muy pocos con chip (menos de 400 según la clasificación). La duda es si estas carreras tienen la obligación de un seguro, de ser así las personas sin dorsal no tendrían cobertura. Además, si los medios organizativos (incluidos el personal sanitario y la policía) se calculan por número de inscritos es también muy peligroso tener un porcentaje de no inscritos tan alto.
- La prueba cambió -sin explicación alguna- de
recorrido y se hizo más dura (y puede que menos popular) pero también
mucho más peligrosa:
- Subir la calle Torero nada más empezar incrementaba el peligro de lesiones.
- El paso de Toreno al Paseo José Cuesta es muy estrecho e inmediato a la salida y en él se produjeron codazos, choques y empujones. Ya puestos a cambiar de recorrido podían haber cortado el tráfico de la calle Santa Susana y hacer más amplio el paso de una calle a otra. De hecho vista la situación la policía local debería haber actuado de oficio.
- En la bajada por Santa Cruz había conos (¿por qué? que acabaron rodando con el consiguiente peligro.
-
El poco respeto al deportista. Los últimos corredores vieron como el "coche escoba" los adelantaba antes de finalizar la prueba o el personal de Protección Civil retiraba los conos antes de que la prueba concluyese e incluso se permitió el paso de tráfico antes de tiempo.
-
¿Carrera sin ganador? no, pero el ganador -el mismo del año pasado (en el que no existió clasificación oficial)- no quiso recoger éste año su premio.
-
Un chip un tanto inútil. El chip no registró el momento exacto de la salida -no todo el mundo pasa por la salida en el mismo momento y puede haber diferencias considerables-, así que el único objetivo del chip era no recoger tiempos y dorsales (un beneficio para la propia organización y muy poco para el participante). Además no te entregaban un papel -en todas las carreras se hace- explicando como se pone.
-
Fracaso reconocido por patrocinadores. El fracaso es tan evidente que incluso los patrocinadores, como el diario
La Nueva España lo reconocen.