Quienes hemos dado nuestro apoyo al PSOE no estamos para fiestas. No hay una lectura positiva posible, salvo la de la celebración democrática. Y eso no consuela porque seguramente podríamos haber hecho mucho más. Hay ya muchos tipos de análisis sobre lo que ha pasado pero lo cierto es que el
La izquierda sí está en crisis. Quizás quienes tengamos algún tipo de compromiso y responsabilidad, por pequeña que sea, deberiamos pensar en dimitir, o por lo menos ponernos a disposición para ello porque también hay quien dirá que es el momento de resistir y de no descabezar un proyecto. No importa perder si tu forma de actuar y de explicar te parece acertada: no se puede gobernar a cualquier precio. Pero a nivel de actuaciones y discurso, hay que ver bien si tenemos que reinventar algo porque nos han dicho un rotundo no.
Desde luego si alguien ha votado al PSOE en estas últimas elecciones puede presumir de verdad de ser de izquierdas y socialista, de estar en los momentos duros. Esa gente que está ahora derrotada tiene que pensar si puede hacer algo más para que nuestra vida cotidana y el mundo en general sea mejor, si puede comprometerse más y apoyar o cambiar a quienes no acertamos. Este es un momento duro pero también apasionante. ¡Ánimo!



