21/06/11

De qué hablo cuando hablo de correr de Haruki Murakami

Paréntesis para hablar de un libro.

Tenía muchas ganas de leer De qué hablo cuando hablo de correr de Haruki Murakami. Varios colegas con los que corro me habían hablado bien de esta obra, por eso le agradezco mucho a Pedro que me lo pasara porque me faltaba muy poco para comprarla.

Este es un libro para quien le guste correr pero no es un libro para animarse a empezar a correr. También es un libro para quien le guste Murakami, porque viene a explicar algunos aspectos relacionados con su vida -poco aireada-, su forma de pensar y su manera de escribir.

No he leído nada de Murakami, salvo este libro, e intuyo que lo que dicen de que algún día le darán el Nobel tienen razón (¿estos premios perjudican la creación?). Me impresiona, sobre todo, la capacidad que tiene para describir sensaciones que son difíciles de explicar pero que cualquiera que haya corrido largas distancias entiende a la primera, aunque nunca haya sabido explicarlas.

Por otro lado, es curioso que la otra "biografía" de un escritor que he leído es Confesiones de una máscara de Yukio Mishima y por alguna razón veo parecidos. Que nadie me pregunte dónde porque tampoco lo sé y no sé si es porque son compatriotas de país o de profesión.

Murakami comenta muchas anécdotas pero me quedo con una del final, un encuentro con John Irving. Él traducía las novelas de John Irving e insistió en entrevistarle. Irving, muy ocupado y también corredor aficionado, le propuso hacerlo mientras corrían.

Sinopsis:
En 1982, tras dejar el local de jazz que regentaba y decidir que, en adelante, se dedicaría exclusivamente a escribir, Haruki Murakami comenzó también a correr. Al año siguiente correría en solitario el trayecto que separa Atenas de Maratón, su bautizo en esta carrera clásica. Ahora, ya con numerosos libros publicados con gran éxito en todo el mundo, y después de participar en muchas carreras de larga distancia en diferentes ciudades y parajes, Murakami reflexiona sobre la influencia que este deporte ha ejercido en su vida y en su obra. Mientras habla de sus duros entrenamientos diarios y su afán de superación, de su pasión por la música y de los lugares a los que viaja, va dibujándose la idea de que, para Murakami, escribir y correr se han convertido en una actitud vital. Reflexivo y divertido, filosófico y lleno de anécdotas, este volumen nos adentra plenamente en el universo de un autor que ha deslumbrado a la crítica más exigente y hechizado a miles de lectores. Vía: Cargada de libros

20/06/11

Algunas cosas sobre el 15M y los elefantes (I)

elefante dormido

Es difícil cambiar la forma de ver las cosas cuando te ocurre eso que se suele llamar "tener una corazonada". Cuando vi las primeras acampadas y manifestaciones del 15M, y el momento y las primeras razones por las que surgían, me entró una mezcla de miedo y de reproche.

Miedo ante algo que es muy sabido y que quedó otra vez demostrado: no existe el voto de castigo porque el voto de castigo solo castiga a la izquierda. Así que se da la paradoja de que reaccionar contra una crisis o un sistema puede favorecer a quienes lo endurecen. A alguien le parecerá un disparate recordar la Historia reciente de Europa pero entonces no debería dar valor a lo que dice Stéphane Hessel. Si en una ocasión la cultura no nos salvó de nada, que piense que tal vez ahora ni el estado del bienestar más moderno y fuerte y la mejor educación del mundo puedan hacerlo.

La indignación no es suficiente decía, el mismo día de las elecciones, Daniel Innerarity. No lo leí en ese momento pero no puedo estar más de acuerdo (recomiendo una lectura atenta como del resto de enlaces): si no se dibuja un horizonte podemos caer en el populismo. En parte ya hemos caído pero puede ser mucho, pero que mucho peor.

Nunca entendí la crítica sin alternativa. Entiendo el derecho a equivocarse, el derecho a la estupidez (que dice Manuel Castells en su intervención en la acampada de Barcelona) pero tampoco comparto que se pueda reivindicar el derecho a equivocarse y que al mismo tiempo se rechace la posibilidad de la equivocación de los demás.

Creo que comparto con las acampadas otra forma de parafernalia, incluso la búsqueda de otras formas de conversación, de toma de decisiones y valores que -es verdad- se escapan a lo que pueda ser un partido grande por muy de izquierdas que sea (aquí puedo enlazar a todo el blog para demostrarlo). Pero no comparto otras cosas: no se puede parar la democracia (y no hablo de la violencia puntual), renunciar al cambio de modelo, no intentar comprender otros enfoques, decir no aunque la alternativa sea peor, pedir cosas con plazos inminentes que ya existen o buscar soluciones a la islandesa como si contigo no fuera nada.

Y también me parece un error despreciar el talento y el compromiso que pueda existir en aquellos lugares que no nos gustan. Hay personas que dedican sus esfuerzos, y ahí va el último reproche, a transformar la sociedad. Lo hacen desde hace años, con poco apoyo (¿dónde estaban entonces los indignados?), y ahora se las estigmatiza porque "no nos representan" o porque son "el mismo perro con distinto collar". La trayectoria hay que reconocerla, los partidos y otras estructuras "tradicionales" cometen errores pero también tienen fórmulas de participación bastante más avanzadas que los métodos básicos asamblearios y son responsables de muchos de las conquistas sociales más importantes. Esto lo saben bien los jóvenes (también hay muchos jóvenes) que han elegido otra forma de participación a través de partidos, sindicatos y ongs o en otras estructuras asociadas a su actividad profesional como las empresas o la Universidad. Saben que cuesta, que son elefantes dormidos pero que cuando les hacen cosquillas son elefantes que pueden con todo, son herramientas poderosas de cambio y consiguen cosas tan bonitas como el matrimonio homosexual o la ley de dependencia  (por poner dos cosas cercanas y recientes). Y que han conseguido otras más lejanas como esos países que emergen para sacar del hambre a sus gentes, el sistema del bienestar, los derechos humanos, la jornada laboral de 8 horas...

En el siguiente post sobre este tema, me gustaría discutir sobre propuestas concretas. Algunas han surgido de las acampadas.