21/3/07

Al patinar por la pista finlandesa

[pendiente de poner foto]

Hace un par de semanas agarramos los patines y, tal pareja feliz, fuimos a patinar, que siempre suele ser jugarse la vida por la poca destreza que tenemos. Fue por la pista finlandesa del Naranco, un lugar nuevo para nuestros patines.

Hacía sol. Rodar por la pista finlandesa es un placer incluso en invierno. Es un lugar más cálido que, por ejemplo, la pista de Fuso de la Reina (para cuándo la volverán a abrir hasta el final, qué vergüenza). En la pista finlandesa siempre hay gente, aunque vayas a correr un domingo de invierno muy temprano siempre te cruzarás con un montón de gente paseando o corriendo.

Los novatos como yo suelen evitar los lugares transitados para patinar pero es divertido patinar por en esas condiciones , es algo así como escuchar la radio buscando una emisora y cambiando de canal. Escuchas conversaciones de todo tipo pero tan sólo unos breves instantes porque cambias enseguida a una conversación diferente. Las mujeres hablan más de los hijos y de sentimientos, los hombres de política y de fútbol, las parejas hablan de sus cosas, los niños... los niños son traviesos.

La pista finlandesa me pareció un microcosmos de Oviedo. Había gente buscando el lugar más adecuado para ver cómo quedaba su piso -que se ve al fondo en ese terreno en el que es probable hayan especulado constructores y políticos-, otros pasmaban con los chalets horrorosos que proliferan en el lugar, unas chicas memorizaban una obra de teatro sentadas al sol de ese verano que fue el invierno, un matrimonio baja la fartura de la comida, otros patinábamos despacio para atenuar una resaca que tampoco era tan grande...

Una de las cosas que más me gusta de Oviedo son esas pocas arterias y venas verdes que quedan, una de esas venas es la pista finlandesa. Mientras patinábamos un tractor cargado de cucho sale de una finca y recorre un tramo perdiendo parte de la carga, tampoco mucha... es como un goteo. Una señora sentada al sol se entretiene en comentar que "no se puede consentir esto", poco a poco crece su indignación apoyada en la escasa coba que le dan. También crece la mía, no me creo que una persona de su edad no tolere un poco de cucho por ahí tirado, debe ser de alta alcurnia. Volvemos patinando y veo al dueño de la ganadería limpiándolo todo, alguien que pasea le pregunta que por qué lo hace y contesta que "no tiene gana de lios", casi me dan ganas de ayudarle pero tampoco veo como porque no tiene más herramienta y yo voy en patines, así que continuo y veo a unos niños pequeños disfrutando con las vacas, para ellos es como ir a un zoo. Estos niños nunca dibujarán una vaca de color lila y sabrán lo que es el cucho, por eso me gusta estas arterias de Oviedo que tienen su fiesta en la Ascensión.

Qué pena que estas vías verdes se vayan perdiendo. Enla estación de Feve de La Argañosa queda a modo de museo otra de esas vías coronarias, ahí se ve bien un par de huertas entre la estación y las urbanizaciones. Que gran mentira nos contaron con eso de que hacía falta un cinturón verde... lo verde eran todas esas huertas que habían, incluso dónde no las había -las sebes eran verdes-, y ahora tenemos baldosa pero ¿por qué no hubo un pacto entre lo estético y lo natural? Que pena, pero que no vaya a más.

Todo esto me da que pensar la pista finlandesa, esencia representativa de lo que puede ser la sociedad ovetense. Justo cuando me quito los patines en el punto de partida me fijo en lo que no me fijé antes y llego a una conclusión: si fuese publicista y me encargasen una campaña en Oviedo cobraría mi trabajo por una sóla idea pues pondría un cartel al principio de la pista finlandesa vendiendo mi producto. Por allí pasa todo el mundo. De hecho había un cartel escrito a mano, el cartel era de María que busca amigas con quien salir y quiere que sean formales. Muchas veces la vejez es soledad pero hay quien se resiste como María, supongo que a estas alturas ya pasea acompañada por la pista finlandesa.

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3 comentarios:

Rob. dijo...

Me alegra ver que en la pista finlandesa se puede ir patinando.

Hace años tenia la costumbre de correr por ella con un amigo. Poco a poco fué inundándose de jubilados que la usaban para pasear, cosa que no me molestaba, pero parece que a ellos si les molestaba tropezarse con gente que usaba aquel lugar para hacer ejercicio (precisamente el motivo por el que fué echa). Cansados mi amigo y yo de aguantar las broncas de los jubilados cuando pasábamos junto a ellos corriendo, acabamos dejando de ir a correr por alli.

Un saludo.

Sergio dijo...

Tantas vueltas con la Web 2.0 y resulta que tiene que venir María a enseñarnos que lo que cuenta son las soluciones de baja tecnología, como poner un cartel manuscrito al inicio de una pista transitada :-)

factoria7gritos dijo...

Recuerdo que la pista tenía una parte para correr de gravilla y otra para andar en bici. La pista tuvo tanto éxito que al final acabaron echando a los ciclistas y poco faltó para echar a quienes iban a correr. El problema es que no hubo altenativa ni se buscó una fórmula para contentar a todos.

El día que yo fui nadie me puso ningún problema y los días que voy a correr tampoco... otra cosa sería ir en bici ahí seguro que si hay problemas.

Y si a veces nos obsesionamos con conceptos novedosos y un simple papel puede dar más resultado :-)